Un nombre, varias velocidades
NØXDANI no parte de un género fijo. Parte de una forma de hacer sonar las cosas.
El catálogo puede pasar del hip hop español al G-funk, del soul al hardgroove o del reggaetón al tech house sin intentar fingir que todo es lo mismo. La unidad aparece en otro sitio: graves presentes, batería frontal, swing, espacio entre elementos y una obsesión por que el arreglo se mueva.
La etiqueta sirve para encontrar un tema. No sirve para decidirlo. Por eso Calle, Soul, Club y Latin funcionan mejor como puertas de entrada que como jaulas.
El género cambia; la firma permanece.